sábado, 30 de mayo de 2009

Es mi soledad

Pasiones oscuras anidando
en un rincón del alma, donde resuena
(a veces entre cantos de sirenas)
una voz profunda susurrando

a los sentidos que se sientan desdichados
al no sentir el mágico ardor de tus labios,
silenciando las palabras de los sabios.
Sentimientos impuros y sesgados,

supeditados al dolor intenso
de saber tu ausencia entre mis muros,
y, en el fondo creer en lo duro
que es notar tu vacío inmenso.

Es mi soledad, que hasta el infinito
viajará en este universo plagado
de oscuridad, tragedia y desamparo.

lunes, 25 de mayo de 2009

23 de mayo


Una tregua iniciada por los cuerpos

tras la consecución de una hermosa batalla.

La resistencia se estrechó en un cerco

en el que, apenas, tu misil estalla.



Como en un susurro, el proyectil de tu bala

simula ostentar el azul de los mares,

recorriendo suavemente lugares,

que únicamente el corazón rescata

del murmullo olvidadizo de una noche

al que el recuerdo de mañana escapa.



Tímida y pesarosa se acerca el alba,

cubriendo de luz cualquier resquicio.

Nuestros caminos se alejan de tu aldaba,

poniendo fin a la guerra en armisticio.

miércoles, 20 de mayo de 2009

La Habana


¿Recorrerá tu mirada aquella Habana

envuelta en ilusiones de febrero?.

Grabada en blanco y negro, desespero

ante la ingrata imagen de la herida insana.



Quizá, colgada en tu pared reviva

el sueño que portó en tus manos,

como el enamorado qe envía

cartas de amor a través de un extraño.



La Habana, reina de tu admiración,

destronada en el olvido de mi culpa

vuelve del exilio a mi añoranza.



Atrás quedaron los tiempos de esperanza,

dando paso a la cruel desilusión

de saber, que, para mí, no habrá disculpa.

jueves, 14 de mayo de 2009

De corazón rojo y gualda

Cárcel en la que miras al cielo
y divisando al horizonte, sueñas
con la libertad. Sueños que son señas
de que al menos, aún queda el anhelo

de enterrar los barrotes bajo tierra.
Ideas condenadas al encierro.
Creerán asistir a tu entierro,
pero la fosa común no cierra

pensamientos de antes de la guerra.
Caminantes cuya meta es la libertad
perecieron sin llegar, voluntad
de un caudillo hijo de perra.

El cachorro se meó en su acera,
que para eso venció en Belchite.
Pretendió que no reciten
versos en contra de su bandera,

que es la de la billetera.
Rojo y gualda, colores para el recuerdo
de tiempos en que el lado izquierdo
dominaba a la extrema derecha.

Y esta estrofa, compañero
no es sino una despedida
de alguien que estuvo perdida
y sólo halló aquel tormento
de encontrarte ya sin vida.

miércoles, 13 de mayo de 2009

Mentiras piadosas (intento de soneto)

Porque la verdad no es más que una falacia famosa,
permítanme que les diga,
lo que dijo el gran Sabina:
la vida es una mentira piadosa.

Si la verdad resulta dolorosa,
por prescripción facultativa
se receta una mentira,
para no atender las subidas de glucosa.

Yo también la recomiendo,
y aunque no soy de madera,
ni mi nariz se acrecienta, miento.

Quizá no es la mejor manera
de demostrar un sentimiento.
Pero hace más dulce la espera

a la cruenta realidad:
en el mundo sólo hay guerras
y nadie quiere de verdad.

lunes, 11 de mayo de 2009

Perdedores de la mar

No quiero ahogarme en una tempestad

que me atormenta con sus truenos,

que me encoge entre las mantas del veneno,

que me asusta y no me deja respirar.



Nadar a contrarriente no es luchar

en este oceáno embravecido,

que me arrastra sin sentido

a las profundidades del mar.



Y es que yo ya me he rendido:

¡hágase su voluntad!

jueves, 7 de mayo de 2009

Extremadura ( ¡Aúpa belloteros!)

Eterno olvido en las tierras donde antaño
los campos desbordaban de alimentos.
Pastores que guiaban los rebaños.
Lugares sin descanso y sin inventos.

Jornaleros que a la sombra del castaño
le daban un respiro a su jornada.
Alcanzaban las castañas sin peldaños,
pues, a los belloteros, no les cuesta nada.

Invencibles obreros del arado,
viendo amanecer junto a su mula.
Suspiros de un hombre cansado
al que la suerte le fue nula.

Bullicio en la plaza del mercado
de gentes sin maldad y sin usura.
Tierra del sentir honrado.
Bajé la ventanilla: ya olía a Extremadura