lunes, 18 de octubre de 2010

Y tanto...


Tanta página, tanto tren, tanto trabajo,

tanta ciudad, tanto humo, tanto café.

Tanta sonrisa, tanta ruindad, tanto fracaso,

tanta cruz, tanto sermón, tanto pecado.

Tanta luz, tanto amor, tanta inocencia,

tanto deseo, tanto nervio, tanto temblor.

Tanto sexo, tanto condón, tanta indiferencia,

tanto adicto, tanto obseso, tanto alcohol.

Tanto paraguas, tanto azul, tanta niebla,

tanto frío, tanta hoja, tanto chaparrón.

Tanta huída, tanta solución, tanto olvido,

tanto saludo, tanta despedida, tanto oscuro.

Tanta ineptitud, tanta película, tanto cuando,

tanta fulana, tanto chulo, tanto ruido.

Tanto tú, tanto yo, tanta madrugada

tanta culpa, tanto monta, monta tanto.

Tanto mundo, tanto todo...

... ya no hay nada.

miércoles, 13 de octubre de 2010

On the road


Lento viene el futuro
lento
pero viene
ahora está más allá
de las nubes ramplonas
y de unas cimas ágiles
que aún no se distinguen
y más allá del trueno
y de la araña

demorándose viene
como una flor porfiada
que vigilara al sol
MARIO BENEDETTI


Siento la ligereza del futuro que me arrastra
y que me arranca
de ti, del pasado y la rutina.
Me lleva de su mano
y aunque me cueste, la vida
y yo nos aferramos,
juntas, piel con piel,
nos agarramos
y de un paso al frente
(obviando el presente)
caminamos al futuro
embriagadas por su brisa
y promesas de olvido,
felicidad
y sonrisas.
De su mano, únicamente,
desechando los recuerdos
quiero recorrer el mundo,
valiente,
sin pisar los frenos.

miércoles, 29 de septiembre de 2010

Madrid (una ciudad invivible pero insustituible, como dijo el maestro Sabina)

Al alba me iré, sin dejar rastro
en la fría mañana que amanece.
Será entonces,
cuando la estación de tren
reclame mi regreso a voces...

Madrid, somnolienta,
esconde sus párpados del sol.
La ciudad y el bullicio se despiertan
pero el sueño infecta incluso
al más madrugador.
Y así voy yo;
rompiendo los costados de la luna
con mis penas.
Remendando los jirones de las nubes.
Siendo poeta
a la sombra del madroño.

Y mientras mi tren parta,
oculta en mi equipaje,
empujando en los andenes,
aún cubierta de legañas
y bostezos,
Madrid y su aroma
murmurarán entre dientes:
"No te vayas".

sábado, 18 de septiembre de 2010

Camino del olvido

Camino del calvario de tu olvido
arrastrando llevo como penitencia
de tu amor, esta cruz de mis delitos.
(Punza tanto en mi temor tu ausencia
como los clavos de Cristo).
Y la sangre brota entre mis sienes
al pensarte, tiñendo de soledad
el árido sendero del viaje.

jueves, 9 de septiembre de 2010

Musas tristes

Cada madrugada, lejos de mi paz
se desborda su llanto.
En mis sentidos inquietas muchachas
verso a verso van hilando

poemas de estas musas tristes,
que lloran tu ausencia y mis desventuras
en un solitario y destartalado
desván que mis secretos oculta.

Morando tras los párpados chispeantes
logran arrebatarte del sueño.
La pluma se desliza suavemente
para grabar, inconsciente, en mi cuaderno

poemas de estas musas tristes,
que narran pasiones de índole oscura
en un ostentoso y paradisíaco
salón que a mis recuerdos insulta.

Al alba, repiquetean al traspuesto
con el dulce tintineo de su canto.
La ciudad se vuelve infame y dolorosa
para el que a golpes con el mundo va rimando

poemas de estas musas tristes,
que absorben historias de una hora punta
en un bullicioso y desangelado
vagón que a mis ensueños sepulta.

martes, 31 de agosto de 2010

Dentro de un tiempo...

Dentro de un tiempo...
el abrasivo sol de agosto se habrá marchado
hacia recónditos parajes de otro acento castellano.
Las copas de los árboles (los chopos, los nogales,
los plátanos) quedarán deshabitadas,
abrigadas por un fino manto de triste escarcha.
La ciudad tiritará angustiada
ante el aliento próximo del frío invierno.
Y yo me quedaré, observando en la ventana,
arropada entre mis versos.
Sonreiré en mi fuero interno.
Y triunfaré...
olvidándote en silencio.

miércoles, 18 de agosto de 2010

Sobrevivo

Inspiro, expiro, bostezo. Me acomodo.
Siento escapar a mi alma
(aún respira, que no es poco).
Observo desde la ventana,
me desperezo, pienso y rememoro.
Lloro, frunzo el ceño. Otra vez medito.
Leo, espero, resurjo. Escribo.
Vomito mi locura en la letrina de tu indiferencia.
Escucho (más bien oigo), desespero,
grito, después reposo. Me reprimo.
Destrozo mi tristeza en una acera,
bebo, camino y ostento.
Sonrío a la nubes, me evado, me libero.
Dudo, tropiezo. Vuelvo a alzar el vuelo.
Ando más sola de lo que aparento...
y sobrevivo.