domingo, 17 de abril de 2011

Breves 3

Que se cuele el presente

en este tiempo imprescindible

que tú no consideras

- yo también sé contar

ausencias, soledades,

aunque sea de letras-.

jueves, 7 de abril de 2011

Todas las fronteras tienen límite en tus ojos, lugar donde se inscriben los poetas y la palabra "libertad" se anuncia en la campaña electoral del tiempo. Algún día, bajo palio, tu recuerdo saldrá a procesionar con tal algazara, que no se oirán pasar los tambores del miedo, esos que latían en las sienes de nuestros silencios Y yo lo sé. No me preguntes cómo. Esta primavera me está dando las respuestas… P. D: No hablo de amor

miércoles, 30 de marzo de 2011

En la escalada...

Viejos tiempos de esperanza

(eso es lo que nos queda).

Y caminar por la vereda

con la menor confianza

de encontrar bajo las piedras

retazos de otras miradas.

El olvido es una cuesta

que se sube sin lianas,

con sacrificio y sin ganas

sobre los páramos yertos

de unos labios ya desiertos

donde hubo oasis y llamas.

sábado, 26 de marzo de 2011

Breves 2

El amor es la más predecible de mis muertes
-porque en el fondo sé
que me mato a querer
si te quiero a morir-.

miércoles, 16 de marzo de 2011

A unos ojos verdes...

A G.H

Breves en mí, eternos en el resto;
esquivos, tal vez, a mis desvelos.
Complacientes al mundo tus pupilas,
rencorosas y malvadas en las mías.

Bajan ellos y sube la marea
con matices turquesas en su fondo.
Mas el verde domina en la cadencia,
arrastrando las rocas de mis ojos.

Dame su tiempo, efímero o perpetuo,
para que encierre en ellos la certeza
de un amor que escape a la cordura

y sea como tú, triste y risueño.
Que tus ojos me miren... y me vean,
y que se olvide de ellos la premura.

martes, 15 de marzo de 2011

Breves 1

Y nada me sonríe más que tú,
que llegas a la barra, susurrando:
"Pónme lo de siempre, Laura"
¿Cómo se sirve el amor en copas de oro?
Ganímedes se esfumó, y Hebe jamás lo supo.

sábado, 12 de marzo de 2011

Sucedió en abril

Sucedió en abril, cuando aún vivían
caprichos de un invierno retrasado.
La lluvia acompañaba a la ventisca;
el mar era depósito del llanto.

Tiñó de gris el cielo la desdicha
que vino a sorprendernos sin resguardo
posible en cualquier lado de la vía.
Y tardes adelante nos marchamos

todos: el frío, el viento, la llovizna,
tus ojos, mi locura, nuestras manos.
El sol volvió, ladrón, sin avisarnos,

el calor se hizo dueño de los días,
mas el recuerdo de abril no derretía:
tú y yo, bajo el temporal, besándonos.